Viajar al Polo Norte
Si bien no vamos a llegar tan lejos como en el viaje del que os hablaba recientemente, en el post sobre “el viaje más increíble del mundo”, dentro del territorio geográfico del planeta Tierra es difícil encontrar parajes tan remotos como los que se extienden por las heladas tierras de los Polos. El Polo Norte es el nombre bajo el cual se conoce popularmente la región del Ártico, y es a esta región a la que se dirigen los viajes que cada año trasladan a miles de viajeros.

Desde que el Polo Norte fuera por fin hollado allá por los años 20 del siglo XX, este lugar ha despertado la ambición viajera de muchos de nosotros. No es un viaje precisamente barato (puede alcanzar y superar los treinta mil euros), y tal vez en otros lugares haya más para ver… Pero, ¿quién se resiste a la atracción de lo más lejano?

Son muchas las empresas especializadas que llevan a los viajeros a las heladas planicies árticas. Lo mejor es viajar en verano (junio, julio y agosto), cuando las temperaturas “solo” rozan los cero grados. Eso sí, no hay que ir con esperanzas de tomar el sol, ya que desde que se realizan registros nunca se han constatado temperaturas superiores a los cinco grados.

¿Qué se puede hacer o ver en el Polo Norte? Si tenemos suerte, disfrutaremos de una aurora boreal, uno de los fenómenos naturales más espectaculares de los que se pueda ser testigo. Pero solo el hecho de pisar un lugar tan mítico y remoto suele ser bastante recompensa para cualquier viajero. Muchas personas aprovechan para probarse a sí mismas y para aprender técnicas de supervivencia básica, así como para conocer las formas de flora y fauna. Los amantes de la fotografía descubrirán formas y colores nunca vistos, y además el Polo Norte es un lugar excepcional para el trekking con esquíes, pudiendo salvar grandes distancias sobre el mar helado.