Vacaciones en el Polo Norte
Ayer me dio por hacer una visita a Malta, país de costa, playa y veraneo por excelencia. Así que hoy voy a dar un giro de ciento ochenta grados a mi artículo y me voy a pasar frío… Por lo menos, en la imaginación. ¿Alguna vez os habéis planteado pasar unas vacaciones en el mismísimo Polo Norte? Si es así, ya sabréis que aunque no salen precisamente baratas, es posible realizar estos increíbles viajes y convertirlos en una experiencia para no olvidar.

Desde luego, lo normal si no sois aventureros como los de Al Filo de lo Imposible es apuntarse a viajes organizados que nos llevan, nos pasean y nos recogen. La oferta es muy amplia, y los hay de todo tipo: desde los más “normalitos” (dentro de la exclusividad) hasta uno que lleva a los viajeros a bordo de un rompehielos nuclear.

Un territorio deshabitado

Antes de empezar a hacer las maletas, vamos a informarnos un poquito sobre este remoto lugar. Todos sabemos que el Polo Norte es el punto más septentrional de la tierra y define la latitud 90º Norte. Se encuentra situado en medio del Océano Ártico, que permanece parcialmente helado a lo largo del año. Esta característica ha hecho que no se haya podido levantar estación estable alguna sobre su territorio, a diferencia de lo ocurrido en el Polo Sur, donde sí las hay.

En globo y en helicóptero

Vacaciones en el Polo Norte
Los paquetes turísticos que ofertan las operadoras nos proponen viajar en barcos que llegan hasta las inmediaciones del casquete polar, desembarcando normalmente en lanchas neumáticas que permiten a los viajeros poner su huella en las nieves eternas. Una de las propuestas es la queos comentaba: navegar en un rompehielos movido por energía nuclear (no apto para ecologistas…), que solo organiza dos trayectos al año. El viaje incluye vuelos en helicóptero (sí, el barco lleva uno a bordo) e incluso la posibilidad de sobrevolar el Polo Norte en globo aerostático. La operadora promete el avistamiento de osos polares, ballenas e incluso los míticos narvales. Un viaje para planteárselo una vez en la vida, ¿verdad?