Turismo meteorológico, la última moda
El turismo es una industria de tal magnitud que se adapta a lo que el visitante realmente quiere. Hace unos años apenas sabíamos distinguir entre turismo de playa y de ciudad. Hoy en día las opciones son muchas más y también más segmentadas. Una de las más curiosas, y parece que de reciente creación, es el turismo meteorológico.

Como en muchos otros campos los estadounidenses han sido pioneros en el tema, en parte debido a lo amplio que es su país y que permite concentrar diversas circunstancias meteorológicos. Así, alguien que viva en la costa de California puede dedicar sus días libres a perseguir tornados. Y ya ni siquiera hace falta que lo hagan por su cuenta, hay touroperadores que se han especializado en organizar tours en los que van detrás de un tornado.

Su precio ronda los 3.000 euros, se centralizan en primavera e incluyen toda una serie de servicios tales como radares, satélites y todo lo necesario para poder seguir los tornados y, en algunos casos, grabarlo para el recuerdo. Teniendo en cuenta que Estados Unidos registra al año un millar de tornados, y dado que este tipo de fenómenos meteorológicos cada vez tiene más adeptos, dedicarse a este tipo de turismo puede llegar a ser muy lucrativo.

Otros fenómenos meteorológicos

Los tornados no son el único fenómeno de estas características que atraen a turistas. La aurora boreal es probablemente el más llamativo y el que lleva más tiempo atrayendo a gente. Los países más próximos a los polos llevan explotándola desde hace años.

Turismo meteorológico, la última moda
Lo mismo ocurre con la Gloria Matutina que tiene lugar en los meses de septiembre y octubre en Queensland (Australia). Se trata de una inmensa nube en forma de tubo, con una altura de un kilómetro, que se extiende de punta a punta en el horizonte, con una extensión de hasta 1.000 kilómetros, y puede alcanzar velocidades de hasta 60 kilómetros por hora y suele aparecer a la hora del amanecer.