El turismo funerario, cada vez más de moda
Al igual que existe el arte funerario existe el turismo funerario o necrológico. Los cementerios ya no son únicamente espacios de descanso y lugar en el que visitar a los seres queridos fallecidos, sino también un lugar de paso para los turistas que acuden a la ciudad. En algunos casos sus camposantos, tumbas y elementos decorativos se han convertido en lugar de reclamo para quienes deciden pasar unos días en una u otra localidad.

Especialmente siglos atrás quienes querían ser recordados durante muchos años se ganaban la ‘inmortalidad’ construyendo enormes y bellas sepulturas. Ya los egipcios iniciaron esa costumbre que se mantendría durante siglos entre aquellos que tenían el dinero suficiente para hacerlo. Hoy en día sus esfuerzos han tenido sus frutos y hay quien visita determinados cementerios para ver la tumba de determinadas personas.

En algunos casos es por la persona que allí se encuentra enterrada lo que suscita el interés de los turistas. El sepulcro de Michael Jackson o Bruce Lee se encuentran entre los más visitados -el primer puesto es para la de Lady Di, a pesar de lo resultar más sencillas.

El turismo funerario, cada vez más de moda
Sin embargo otras tumbas, en su mayor parte anónimas, que generan expectación por su cuidado diseño. Los cementerios anglosajones suelen sorprender a los españoles, al encontrarse las lápidas en el suelo y no construidas en vertical como es habitual en nuestros camposantos.

Cementerios europeos

Los de estilo europeo, como los de París o Praga, llaman la atención por lo espectacular que resultan algunas de las sepulturas que acogen. Tal es así que se organizan visitas guiadas, algunas con pase nocturno, para mostrar el arte que allí se encuentra.

Entre los cementerios españoles más espectaculares cabe destacar los del norte, especialmente Galicia y Asturias. En Málaga destaca el de Benadalid, construido en una fortificación de origen árabe; y en Ibiza el de Sant Llorenc de Balafia, uno de los más decorados del país.