La tomatina de Buñol, fiesta en rojo
Buñol es un pequeño pueblo de la zona interior de Valencia que durante casi todo el año está centrado en la actividad industrial y la agricultura. Sin embargo todos los últimos meses de agosto sus 10.000 habitantes se transforman en muchos más, gente venida de todas partes del mundo para disfrutar de una de las fiestas más populares del verano español: la tomatina.

La fiesta, enmarcada dentro de las fiestas patronales de la localidad, cuenta con el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Internacional, y a poco que uno se fije se dará cuenta de que hay casi tantos españoles como visitantes extranjeros allí metidos. Aquí no hay problema de idiomas, porque todos tienen claro que lo que hay que hacer es lanzar y tomar tomates.

En torno a la tomatina han ido surgiendo otra serie de actividades, como un festival de cine sobre el tomate. Sin embargo, lo que suscita el interés de miles de personas es la batalla del tomate. Para participar basta con llevar ropa a la que no se le tenga aprecio, fundamentalmente bañador y camisetas blancas, porque quedará para el arrastre y teñida de rojo.

Historia de la fiesta

Los orígenes de la tomatina se remontan a mediados del siglo XX cuando, mientras se celebraba el desfile de gigantes y cabezudos un joven entró en furia y empezó a tirar todo lo que encontró a su paso, entre lo que se encontraba un puesto de verduras y acabó en batalla campal. Al año siguiente se repitió, de manera consciente y habiendo llevado los tomates de casa. Con el paso de los años, y a pesar de alguna que otra prohibición la fiesta llegó hasta nuestro días con el mismo espíritu.

La tomatina de Buñol, fiesta en rojo

Primera tomatina de pago

Este año el ayuntamiento de la localidad ha decidido aprovechar esta circunstancia y, por primera vez, habrá que pagar entrada para liarse a tomatazos. Sólo los de fuera, que abonarán una entrada de 10 euros, mientras que los locales acudirán gratis.

Se trata este de un modo de autofinanciar la fiesta -el consistorio es el que paga las toneladas de tomates que se usan- y también de mejorar la seguridad limitando el acceso a 15.000 personas.