Sharm el Sheik y el Mar Rojo
El nombre de esta ciudad de Egipto, paradigma en el país de modernidad y desarrollo turístico, traerá distintas imágenes al lector dependiendo de sus intereses. Por un lado, los amantes del submarinismo saben que Sharm el Sheik es una localidad situada a orillas del Mar Rojo y que se caracteriza por tener algunos de los fondos marinos más hermosos y conocidos del mundo.

Por otro, quienes se interesen por la historia contemporánea y la política internacional asociarán el nombre con diversos tratados relacionados con el conflicto palestino-israelí. Y por último, los estudiosos de la religión saben que Sharm el Sheik se encuentra en la Península del Sinaí, el monte sagrado del Antiguo Testamento; mientras que el Mar Rojo es célebre también porque Moisés separó sus aguas, según indican las escrituras…

Un pueblo dividido en dos partes

Sharm el Sheik y el Mar Rojo
En la actualidad, Sharm el Sheik es una ciudad de lo más turísticas, que desde 1967 a 1982 permaneció bajo dominio israelí. Fue en esa época cuando pasó de ser un sencillo enclave de pescadores beduinos a convertirse en el resort turístico actual. Hoy día Sharm el Sheik queda más o menos dividido en dos partes: por un lado la localidad original, y por otro, Na’ama Bay, un enclave situado al norte donde se encuentran los hoteles y establecimientos más conocidos. La zona tiene incluso un aeropuerto, y por supuesto, un puerto deportivo donde los clubs de buceo proliferan.

Fondos marinos y lugares sagrados

Sharm el Sheik y el Mar Rojo
Y no es de extrañar: cualquier submarinista (o incluso el viajero que se haya calzado un tubo y unas gafas) que haya participado en una inmersión en esta zona del Mar Rojo, os hablará bondades de sus fondos. Aguas cálidas y transparentes llenas de vida, donde es posible admirar los miles de colores de cientos de especies a muy poquita profundidad… Además de mar y buceo, muy cerca de Sharm el Sheik hay otros lugares que merece la pena visitar: el Monte Sinaí y sus espectaculares amaneceres, el propio desierto o el Monasterio de Santa Catalina, también conocido como “de la zarza ardiente” porque al parecer, fue edificado en el lugar donde Moisés vio el particular fenómeno. Actualmente es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.