Sekigahara Warland, parque temático de una batalla japonesa
Hoy en día pueden hacerse parques temáticos de prácticamente todo, incluso de batallas. Eso debieron pensar en Japón cuando abrieron Sekigahara Warland, un espacio destinado a perpetrar la batalla del mismo nombre que tuvo lugar en 1.600. Lo más destacado de este conflicto es que significó el inicio de una paz duradera que únicamente se ha visto interrumpida por pequeñas revueltas locales.

Sekigahara se encuentra a algo más de dos horas de Tokio y es visitado por su interés histórico, no por el parque temático. Cerca de donde se libró la batalla -donde actualmente hay una estación de tren y un espacio verde en que se rinde un sencillo homenaje a las víctimas de la batalla- se encuentra el parque temático Sekigahara Warland.

Allí se muestran algunas estatuas de plástico a escala natural representando las armas y vestimenta que se utilizaron durante la batalla al tiempo que se recrean alguno de los momentos más importantes del conflicto.

Sekigahara Warland, parque temático de una batalla japonesa
No es un parque temático habitual, dado que incluye un museo en el que se pueden encontrar distintos tipos de armaduras y cascos de guerra del siglo XVII. No hay atracciones, sino representaciones de lo que fue la batalla. La imagen que ofrece, en realidad, no es nada placentera, y de dudosa recomendación para los niños. Las figuras pueden llegar a ser sobrecogedoras, especialmente si no se está familiarizado con la cultura militar nipona.

Lugar de culto

Y es que el Sekigahara Warland no está entendido como un parque de atracciones, aunque se denomine así. Se concibió mas bien como un lugar de culto para recordar a los miles de soldados que murieron en la batalla. Muestra de ello es que en sus inmediaciones se encuentra también un templo que se construyó en honor a los líderes del Ejército del Oeste muertos en combate.