Rincones secretos de Cuenca
Sin duda, Cuenca es una de las ciudades más bonitas de España, sin contar con su magnífico entorno natural. Seguro que conoces sus archifamosas Casas Colgadas (que no “colgantes”, como muchos las llaman), su Ciudad Encantada con las rocas de increíbles siluetas que la pueblan, la sede de la Fundación Juan March (con una gran colección de arte contemporáneo español) y su deliciosa gastronomía.

Pero Cuenca, como todas las ciudades, tiene también rincones secretos que no todo el mundo conoce. Y menos aún, el viajero que acude a ella a pasar un fin de semana o unos pocos días. Pero merece la pena descubrirlos y atesorarlos en el recuerdo… Vamos a conocer los secretos más curiosos de Cuenca.

En esta ciudad hay un mágico lugar que prácticamente ningún turista visita cuando va a ella. Estamos hablando de los restos de la Iglesia de San Pantaleón de Jerusalén, antiquísima construcción del siglo XII que parece tener origen templario, aunque hay quien dice que es más antigua aún. Si las ruinas de por sí ya son misteriosas y atrayentes, podemos ir más lejos y buscar en su interior el jardín del poeta Federico Muelas, cuya escultura descansa a la espera de que algún visitante despistado la encuentre. El jardín está lleno de romanticismo, pero además atesora algo muy curioso: un ventanuco tapiado justo sobre la escultura, que tiene una abertura que simula la silueta de la Virgen con el Niño. Como dato curioso, señalar que el pintor surrealista René Magritte reprodujo esta silueta en algunasde sus obras después de conocer el lugar.

Rincones secretos de Cuenca
Para quienes quieran darse un paseo por el campo y disfrutar de grandes vistas, la subida al Cerro de San Cristóbal (conocido popularmente como “cerro de las antenas”) es la mejor recomendación, tras un recorrido por el Casco Antiguo. Y atención, hay también una sorpresa: un tanque de la Guerra Civil que, cubierto de grafittis, languidece en el campo lejos de antiguas batallas.