Nora, la ciudad romana junto al mar
La isla de Cerdeña es conocida como “el Caribe mediterráneo”, y no es de extrañar. Sus aguas transparentes y cálidas, de tonos turquesa y que bañan blancas playas de finísima arena, no tienen mucho que envidiar a los famosos mares del otro lado del Atlántico… La mayoría conocemos Cerdeña por su famosa Costa Esmeralda, ubicada al norte de la isla; pero el sur de la misma es de gran belleza, y a esto se le suma su gran tranquilidad. Efectivamente, el sur de Cerdeña está mucho menos explotado que la mencionada costa norte, y es posible encontrar rincones impresionantes como el que aparece en la imagen: las ruinas de la ciudad romana de Nora.

Nora está situada en el Capo di Pula (cabo de Pula), a unos treinta kilómetros de la capital de la isla, Cagliari. Es una visita obligada que une historia y un precioso entorno paisajístico.

En realidad, antes de ser ciudad romana, los fenicios edificaron un puerto dadas las excelentes condiciones de la costa para tal fin. Fue en el s. VIII a.C. cuando se fundó la ciudad como tal, por parte de los cartagineses. Nora llegó a ser una de las localidades más importantes de Cerdeña, y tras las guerras púnicas los romanos tomaron en lugar y realizaron importantes obras de ingeniería, como la canalización de las aguas, y levantaron grandes edificios como el teatro o los baños públicos.

Nora, la ciudad romana junto al mar
La entrada es muy asequible y siempre hay un amable guía que acompaña a los viajeros en la visita. La belleza del lugar, con esa combinación de las ruinas romanas con el trasfondo del Mediterráneo azul profundo y los veleros balanceándose bajo el sol, no tiene parangón. Junto a Nora hay también una preciosa playa de finísima arena donde relajarse y disfrutar del sol. En verano hay visitas guiadas en español; lo más recomendable es ir en la segunda quincena de septiembre, cuando el turismo baja considerablemente, las temperaturas son magníficas y Cerdeña se revela ante nosotros como todo un paraíso.