El mejor lugar para bañarse del mundo
El título del post de hoy es mío al cien por cien: no lo he sacado de ningún listado, ranking u opinión de medios o viajeros. Porque no me diréis que no tiene que ser un placer darse un buen baño en el lugar que aparece en las fotos… Las pozas escalonadas, alimentadas por pequeñas cascadas y de un azul tan intenso que parece irreal, son lo más parecido al paraíso de los bañistas que se pueda uno imaginar.

Este lugar sí ha sido calificado como una de las cataratas más bellas del mundo, llegando a colocarse en segundo lugar del ranking tras el famoso Salto Ángel de Venezuela. Sin embargo, más que una cascada es una serie de piscinas naturales aterrazadas, rodeadas de la vegetación más frondosa posible.

Piscinas azul turquesa

El mejor lugar para bañarse del mundo
El paraíso en cuestión se llama Semuc Champey (que significa “donde el río se esconde en la montaña”) y forma parte de la geografía de Guatemala. Es un lugar escondido e ignoto, creado por un pequeño cañón obra de la paciente labor de las aguas del río Cahabón. Las piscinas se encuentran en medio de un bosque tropical prácticamente virgen, y se encuentran a unos 12 kilómetros de la localidad de Lanquín, situada en el departamento de Alta Verapaz. En el mismo bosque es posible ver un puente natural de roca, a lo largo del cual el río fluye como si de un acueducto se tratase.

Solo tres metros de profundidad

El mejor lugar para bañarse del mundo
Las fantásticas pozas varían su hermoso color a lo largo del año, dependiendo de la temperatura de las aguas y de la estación. Su profundidad oscila entre 1 y 3 metros, lo que las convierte en el mejor lugar imaginable para bañarse en plena naturaleza. En el tramo final de la cascada, el Cahabón se mete en una cueva para desaparecer; la fuerza de las aguas de esta parte del caudal ha hecho que el baño se haya prohibido en este punto, por su peligrosidad.