La Piscina del Diablo
Sobre estas líneas podéis ver una imagen que realmente pone los pelos de punta. El nombre de este lugar es la Piscina del Diablo (o el Agujero del Diablo, dependiendo de quien te lo cuente), y consiste en una piscina natural que se encuentra en el mismo borde de una de las cataratas más grandes, altas y espectaculares del mundo.

Aunque parezca que nadar en esta piscina puede ser lo último que hagamos en la vida, en realidad no es así. Quienes se han bañado en ella confirman que puede hacerse con total relajación y sin peligro ninguno, ya que las aguas se remansan formando un tranquilo estanque… Justo al borde del abismo.

La Piscina del Diablo se encuentra al mismo borde de las Cataratas Victoria, que forman parte del río Zambeze y se encuentran en la línea fronteriza entre Zambia y Zimbabue. Estas cataratas no solo son famosas por su increíble belleza, sino que también forman parte de la leyenda: fueron descubiertas por el explorador Livingstone, que les dio el nombre de Victoria en homenaje a la Reina de Inglaterra de la época (1805). Eso sí, en la región son conocidas como Mosia-oa-Tunya, un nombre mucho más poético que significa “el humo que truena”.

La Piscina del Diablo
Si visitar estas cataratas es de por sí toda una experiencia única en la vida, bañarse en la Piscina del Diablo es también toda una prueba de valor. Porque puede no ser peligroso, pero los más de cien metros de altura de la cascada puede quitar el valor al más pintado. Sin embargo, no todo el año es posible darse un chapuzón en este lugar; en realidad lo mejor es acudir entre septiembre y diciembre, cuando el río Zambeze lleva un menor caudal de agua y la piscina se muestra mucho más tranquila. Si algún valiente se atreve o se ha atrevido a hacerlo, que nos cuente la experiencia…