La mágica Ribera del Rin
Probablemente uno de los viajes más deliciosos (en todos los sentidos) que se pueden hacer en otoño sea recorrer la Ribera del Rin, el gran río de Alemania, en busca de sus tesoros patrimoniales, enológicos y culturales. Esta ruta incluso ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, concretamente la zona del Alto Valle del Rin Medio, que está incluida en el listado de la organización desde el año 2002.

En este punto el gran río alemán se vuelve más abrupto y hermoso, tanto en lo que a naturaleza como a ciudades se refiere. Y por supuesto, si viajamos a este lugar no podremos dejar de probar los magníficos vinos (sobre todo blancos) que a partir de la uva riesling se elaboran en la región.

Las ciudades más hermosas

El Valle, que accede al Rin desde las montañas, es de enorme belleza. En él es posible visitar ciudades tan hermosas como Boppard (bajo estas líneas), que entra dentro de la calificación de Patrimonio de la Humanidad y que se alza en la ribera con sus majestuosos edificios. Otras bellas ciudades de la zona son Kaub, Bacharach y Oberwesel. Los castillos y palacios de este valle son famosos por su elegancia y excelente estado de conservación, datando muchos de ellos de la Edad Media. Los campos y viñedos también llenan de color y naturaleza la ribera del legendario río alemán

Un clima muy agradable

La mágica Ribera del Rin
El Alto Valle del Rin Medio fue durante muchísimos años la puerta que unía el Norte de Europa con la zona de influencia del Mediterráneo. Como zona de paso, muchas culturas dejaron en ella su impronta. El Valle se extiende a lo largo de 65 kilómetros de la ribera, entre Bingen am Rhein y Coblenza. Uno de los mayores atractivos de la región es sin duda su benigno clima, tan distinto del de otras regiones alemanas, que ha favorecido el cultivo de las uvas a partir de las cuales se elaboran los fantásticos caldos del Rin.