La mágica isla de Creta
Las Islas Griegas son uno de nuestros destinos preferidos. Da la sensación de que lo tienen todo: buen clima, playas preciosas, aguas cálidas y limpias, historia… En este caso, vamos a hacer un viaje virtual a la maravillosa Creta, la isla de referencia entre las Cícladas. Conocida por sus magníficas playas y su agreste naturaleza, Creta es una isla donde además, la historia y la mitología se entrelazan formado un tejido de gran interés para el viajero.

Desde la capital, Heraklion, hasta bellísimas y pintorescas localidades como Jánia o Agios Nikólaos (la meca del turismo de la isla), hay tanto en Creta para vivir y disfrutar…

Heraklion y el Minotauro

La mágica isla de Creta
Empezaremos por la capital: Heraklion. Sin duda, todos estaremos de acuerdo que el lugar más famoso de esta ciudad es el Palacio de Knossos, donde se encuentra el magnífico Fresco de los Delfines, que tantos libros de historia y arte ha adornado… Este palacio muestra una intrincada red de habitaciones y corredores que muy probablemente dieron lugar a la leyenda del mítico laberinto del rey Minos, donde moraba el terrible Minotauro. Además, en Heraklion también merece la pena visitar el fuerte veneciano que se adentra en las aguas o la Plaza Eleftheriou Venizelou, donde el ambiente comercial y bullicioso es muy divertido.

Yacimientos y bellas poblaciones

La mágica isla de Creta
En el resto de la isla se reparten muchos otros restos arqueológicos llenos de interés: Faistos, Hagia Triada… Además, en Creta hay muchas villas pintorescas que sorprenden por su belleza. Una de ellas es Rethymo, donde también encontraremos un fuerte veneciano y un puerto donde se agolpan los restaurantes típicos. Por su parte, Jánia está considerada como la ciudad más bella de Creta por sus fortificaciones y sus magníficas casas señoriales, mientras que Agios Nikólaos (sobre estas líneas) debe su fama sobre todo a su gran oferta turística. Como podéis ver, Creta no es una isla para un fin de semana: merece la pena destinarle unas vacaciones, alquilar un coche y sumergirse en su autenticidad.