La Aurora Boreal en Groenlandia
¿Os imagináis lo que tiene que ser contemplar la mítica Aurora Boreal en un remoto fiordo de Groenlandia, en una fría y oscura noche, mientras sientes cómo el hielo se resquebraja en lo más profundo de la tierra? Quien ha vivido esta experiencia sabe que hay pocas cosas en el mundo que se puedan comparar. Un viaje a Groenlandia a contemplar el fenómeno puede ser ciertamente algo muy caro, pero hay cosas por las que merece la pena pelear en la vida…

La Aurora Boreal, conocida en muchos lugares como “las luces del norte”, es un fenómeno generado por los protones y electrones que emite el sol en forma de viento solar. Estas partículas llegan a nosotros gracias al campo magnético de la Tierra, y colisionan con los átomos y moléculas de la atmósfera.

La colisión crea pequeñas explosiones lumínicas que forman la Aurora Boreal. Colores verdes, rojos y púrpuras se suceden en un espectáculo de luz silenciosa… Los inuit pensaban que las luces eran producidas por las almas juguetonas de niños que murieron al nacer. Si bien es un fenómeno que puede contemplarse en diversos puntos del Ártico, Groenlandia es probablemente uno de los mejores lugares para hacerlo. Eso sí, es importante acudir a ver la Aurora en el momento adecuado; una buena época es entre finales de agosto y principios de abril.

Hay muchas empresas que organizan viajes a Groenlandia y que, entre las actividades, incluyen la posibilidad de ver la Aurora Boreal. Por lo general los vuelos recalan en Copenhague o Reikiavik, y después las empresas destinan a los viajeros a algún fiordo, para luego hacer rutas de trekking en algunas de las cuales es posible divisar las Luces del Norte. Por ejemplo, la empresa Greenland Adventure tiene propuestas inspiradas en los antiguos viajes de los exploradores; puedes comprobarlo entrando en su web.