Kashgar, la Ruta de la Seda
China es un destino cada vez más popular para los viajeros, sobre todo ahora que los precios para ir a visitar al Gigante Asiático con cada vez más populares. Pero en los viajes organizados a la República Popular China, lo normal es visitar Pekín y Shangai, haciendo hincapié en espectaculares monumentos como la Gran Muralla o los Soldados de Terracota. El enorme tamaño de este país esconde miles de tesoros para los viajeros, que son bastante desconocidos pero que merece la pena descubrir…

… Y uno de ellos es Kashgar, un lugar que ha permanecido casi anclado en el pasado. Se trata de una ciudad-oasis ubicada en Xinjiang, al oeste del desierto de Taklamakán y junto al río del mismo nombre, Kashgar.

Nombres que parecen sacados de los viajes de Marco Polo o de algún antiguo libro de leyendas, sin dudas. Kashgar es una ciudad legendaria, que se encuentra a 1290 metros de altitud y que actualmente cuenta con algo más de doscientos mil habitantes. Antiguamente formaba parte de la mítica ruta de Samarkanda, y de hecho, el magnífico programa de TVE que se emitió hace ya bastantes años con ese nombre le dedicaba un fascinante capítulo.

Kashgar, la Ruta de la Seda
Kashgar lo tiene todo para enamorar al viajero: uno de los mercados más populosos (y desconocidos) del mundo, callejuelas intrincadas llenas de secretos y rincones mágicos, una enorme variedad de razas, tribus y culturas, y maravillosos edificios monumentales. Rutas como la mencionada de Samarkanda o la célebre Ruta de la Seda cruzaban este lugar, uniendo Oriente y Occidente a través del comercio. Su mercado de los domingos, realmente espectacular, es una mezcla de culturas, arte, lenguas, etnias y transacciones por la que parece no haber pasado el tiempo desde hace siete siglos. Kashgar es, sin duda, uno de los pocos lugares que quedan en el planeta que todavía nos permiten soñar…