Fish and chips, un clásico de la cocina británica
Cuando se visita un nuevo país o una nueva ciudad una de las primeras cosas por las que nos interesamos -al margen de qué visitar- es su cocina. La gastronomía se ha convertido en un plus de numerosos destinos turísticos y en otros, aunque no sea tan importante, sí merece la pena echarle un vistazo. Hoy nos centraremos en el fish and chips, una de las comidas británicas por excelencia y que no puedes perderte.

Si cuando vamos a Valencia comemos paella y en París croissants en el Reino Unido no puede faltar una ración de fish and chips. Es un plato tradicional, que aunque procede de los pueblos marineros se ha extendido de tal forma que lo encontramos en cualquier localidad. Además, es muy económico, por lo que no hay disculpa para no degustar uno de los platos más apreciados en las islas británicas.

Por muy sugerente que nos parezca por su nombre en realidad es de lo más sencillo. Se trata de un filete de pescado (generalmente merluza o similar) que se empana y se acompaña de patatas fritas y limón. No tiene ningún mistero. El pescado suele ser congelado, lo que abarata el plato, por lo que os podéis imaginar que tampoco es que resulte una delicia culinaria.

Fish and chips, un clásico de la cocina británica
También es cierto que no todos los fish and chips son iguales, los hay mucho más sabrosos. Ni que decir tiene que es mucho más recomendable degustarlo en un local de cocina casera de una localidad costera a comerlo en el típico restaurante para turistas del centro de Londres.

Origen del plato

Los orígenes del plato resultan de lo más humildes. Se trata de una receta que se popularizó en los barrios de obreros a principios del siglo XX. Una vez finalizaban la jornada laboral paraban en uno de los puestos que en plena calle vendía este pescado rebozado con patatas. No se servía en un plato siquiera, sino que se envolvía en las hojas del periódico del día anterior y se comía con las manos.