El valle de la Luna en Chile
Como su propio nombre indica, es el lugar más parecido a la luna que existe en el planeta Tierra. Se trata de un paraje desértico situado a 13 kilómetros al oeste de San Pedro de Atacama, en Chile, y que forma parte de la cordillera de la Sal.

Allí puede contemplarse un curioso paisaje lunar, con montículos de arena gris, profundas hondonadas y crestas con puntas. Esta caprichosa orografía es fruto de la erosión del agua y el viento, elementos que han modelado el lugar dándole esa apariencia tan bella y especial.

Un sinfín de matices

El valle de la Luna en Chile
El valle de la Luna es uno de los lugares más visitados de Chile, a pesar de ser un desierto en el que apenas hay agua, flora o fauna. Sin embargo, la textura y el color de sus formaciones de piedra y arena son de una rara belleza difícil de encontrar. Contemplando las espectaculares vistas que se divisan desde sus dunas, uno parece haber sido trasladado a otro planeta y a otra época.

La incidencia del sol sobre las piedras y rocas hace que adquieran una apariencia cambiante y enigmática, con colores que van de los brillantes verdes y azules a los rojos y amarillos más intensos. Al atardecer el valle de la Luna vive un momento de esplendor y máxima belleza. Allí se pueden encontrar lagos, ya secos, cubiertos por un manto blanquecino producido por la sal. Y es que los afloramientos salinos que se encuentran allí son auténticas esculturas, como Las Tres Marías. Junto a las cavernas horadadas en las piedras, componen un espectáculo geológico inigualable.

Senderismo por la luna

El valle de la Luna en Chile
Es posible practicar senderismo en el valle de la Luna, por un camino en el que se pueden hacer de 8 a 12 kilómetros. El entorno impacta al caminante, que deseará fijar en su retina cada roca, cada montículo, cada formación del suelo salino del lugar. Se tardan unas tres o cuatro horas en completar el trayecto, ya que durante el día se alcanzan altas temperaturas.