El Puerto Viejo de Algorta
Un rincón que guarda todo su sabor marinero y recogido, frente a un escenario espectacular que permite ver todo el Abra, o lo que es lo mismo, la desembocadura de la Ría del Nervión. Así es el Puerto Viejo de Algorta (Vizcaya), uno de los lugares más especiales del País Vasco que enamora a los viajeros desde hace años y años. Su origen marinero y pescador es algo que no se puede dejar de percibir, y aún hoy muchos son los vecinos que salen con sus barquitas a probar suerte en las cada vez más limpias aguas del Abra…

Fácilmente reconocible por las casitas blancas con detalles rojos y verdes que ascienden apiñadas por la calle peatonal sobre el mar, el Puerto Viejo es un lugar perfecto para ver amanecer o atardecer; para relajarse escuchando a las gaviotas, o para disfrutar de unos vinos en compañía de los amigos.

El Puerto Viejo de Algorta
Al Puerto Viejo se accede a pie desde Algorta, o bien caminando (los más deportistas pueden llegar en bici o en patines) o en coche a lo largo de la Playa de Ereaga, donde los surferos cogen olas los trescientos sesenta y cinco días del año. El paseo que une las localidades getxotarras de Las Arenas y Algorta a lo largo del mar es todo un placer: alrededor de dos kilómetros y medio, siempre junto al mar, para finalizar en este maravilloso rincón lleno de sabor y autenticidad.

Y si de sabor es de lo que estamos hablando, ningún viajero quedará decepcionado. El Puerto Viejo está salpicado de excelentes restaurantes y bares de pintxos donde disfrutar de la renombrada gastronomía vasca, y sobre todo de sus magníficos pescados. Locales como Itxas Bide, Portu Zaharra o Arrantzale harán las delicias de los amantes de la buena cocina, en un entorno tan bello como inolvidable. Es un auténtico placer degustar la mejor cocina en un comedor frente al mar, mientras contemplamos al Cantábrico bañar la playa, y a lo lejos, justo enfrente, las costas y el puerto de Santurce.