El pueblo más bonito de China
El gigantesco país asiático cuenta en su vasto territorio con millares de poblaciones escondidas que los turistas nunca llegan a conocer. Lo normal en un viaje a China es visitar lugares como Pekín o Shangai, y monumentos mundialmente renombrados como la Gran Muralla o los impresionantes Soldados de Xi’an.

Sin embargo, quienes han recorrido el país saben que guarda tesoros increíbles que reconcilian al ser humano con su propia historia. Una de estas joyas celosamente escondidas es sin duda Zhaoxing, que ha sido calificado por algunos viajeros como el pueblo más bonito de China.

Completamente edificado en madera, con las casas típicas orientales levantadas por los pobladores del lugar (pertenecientes a la etnia Dong, minoritaria en el país), este pueblo sin duda sería aún menos conocido si no fuese el acceso a la provincia de Guizhou. Uno de sus mayores atractivos es que el turismo de masas aún no lo ha contaminado; al igual que otros reductos como Kashgar, Zhaoxing sigue existiendo como cuando fue fundado hace centenares de años. Es un placer recorrer sus calles sin sentir que los comerciantes agobian al viajero para que les compre a precios desorbitados; y al mismo tiempo, ver cómo evolucionan las vidas de sus habitantes y sus mercados, siempre bajo los tradicionales y hermosísimos edificios.

Eso sí: tal autenticidad también se cobra un peaje, ya que las casas están algo deterioradas (no se han restaurado de cara al turismo) y no es posible encontrar las típicas tiendas de recuerdos. Algo que los viajeros que busquen lugares reales y auténticos no dudarán en valorar. Sin embargo, el turismo parece estar acercándose, ya que en los últimos años se han abierto muchos hostales en la calle principal del pueblo. Razón de más para viajar cuanto antes a descubrir esta maravilla, antes de que se convierta en un parque temático más dedicado al “exotismo oriental”.