El Ponte Vecchio en Florencia
Florencia es sin duda una de las ciudades más bellas de Italia, y si me apuran, de todo el mundo. Una urbe en la que se respira arte por los cuatro costados, bañada por la luz dorada del sol toscano y en la que la mejor gastronomía convive con cientos de rincones llenos de encanto… Sin duda, Florencia es un lugar que se merece una escapada.

Si vais a viajar a Florencia en breve (o cuando sea), desde luego hay un lugar que no os podéis perder: el famoso Ponte Vecchio, uno de los puentes más hermosos del mundo y también, de los más originales.

Casas de orfebres

Desde el centro histórico de Florencia, basta con un corto paseo para llegar al río Arno, que es salvado en uno de sus puntos por el Ponte Vecchio (puente viejo, en su traducción literal). Lo primero que llama la atención son las casas construidas sobre la estructura, que convierten a este puente en algo único. Edificado sobre un puente más antiguo, el Ponte Vecchio data del siglo XVI; las casas sobre él erigidas estaban en origen destinadas a ubicar los florecientes negocios de los orfebres florentinos de la época.

Arcos y candados

El Ponte Vecchio en Florencia
A mediados del siglo XVI, el gran artista, teórico y arquitecto Giorgio Vasari construyó en el puente un corredor cubierto que comunicaba el Palazzo Pitti con el Palazzo Vecchio; la idea era que en Gran Duque pudiera transitar cómodamente de una residencia a otra, sin pisar la calle florentinos. Precisamente desde los arcos ubicados bajo la cubierta se obtiene una de las mejores vistas de la ciudad. Hace unos años este puente se puso muy de moda, por la curiosa tradición de colocar candados que garantizaran la duración eterna del amor de las parejas; hoy día está prohibido, ya que el peso del metal puso en peligro la estructura… ¡Y es que ciertamente, el amor lo puede todo!