El casco histórico de Amsterdam
Resultaría complicado detallar en un solo artículo todo lo que el casco histórico de Amsterdam tiene para ofrecer. Lo mejor en esta ciudad es comenzar a caminar por sus calles, sorprenderse con la constante aparición de sus canales, admirar las esclusas que aparecen aquí y allá, y sobre todo, disfrutar con la enorme vitalidad que bulle en sus calles, plazas y establecimientos. Amsterdam es una urbe llena de cultura y juventud que bien merece una escapada.

Pero si tenéis la suerte de ir a pasar unos días a esta ciudad, hay algunos puntos en su casco histórico que no podéis dejar de visitar. Tomad nota:

La Plaza Dam, centro de operaciones

El casco histórico de Amsterdam
Para empezar, partiremos desde la plaza Dam por varios motivos: porque es un lugar céntrico al que acuden todas las redes de transporte público, y que puede ser un excelente centro de operaciones para cualquier visita turística. Tras hacernos con un plano en la Oficina de Información, comenzaremos a caminar sin prisas y ojo avizor para divisar todas las bellezas de Amsterdam: casas, calles, tiendas, canales… Cerca de la plaza Dam se encuentra un lugar de visita obligada: la Casa de Anna Frank, que todos conocemos por el diario de esta niña, trágicamente desaparecida junto con su familia por la persecución nazi.

Una cama en un armario

Si de nazis hablamos, hay otro lugar que hay que conocer en Amsterdam, aunque solo sea por su singularidad. Me refiero al Homomonument, el monumento que homenajea a los homosexuales víctimas del nazismo, y que es el primero que erigido en todo el planeta dedicado a la comunidad gay. Tan sencillo como evocador, en muchas ocasiones se encuentra embellecido con flores…

El casco histórico de Amsterdam
Para terminar, nos alejaremos un poco de los horrores del nazismo para disfrutar con el arte. Porque muy cerca está el Rembrandthuis, el Museo Casa Rembrandt. En este lugar vivió y pintó sus obras el magnífico artista holandés, entre 1639 y 1658. Todas las estancias reflejan el modo de vida de la época y también es posible visitar una reproducción del taller de grabado del artista, con la prensa original. Atención a la cocina, porque guarda una curiosa sorpresa: una cama metida en un armario, donde dormía la cocinera…