El Archipiélago de Okinawa
Japón es un país que, si bien no es demasiado grande en tamaño, sí lo es en cuanto a variedad de paisajes, cultura y modernidad. Sus ciudades son fascinantes, su gastronomía tiene fama mundial y sus milenarias tradiciones son adoradas por los occidentales: un buen ejemplo es la clásica ceremonia del té.

En Japón hay un lugar maravilloso que tiene prácticamente de todo: el Archipiélago de Okinawa. Es conocido sobre todo por sus playas paradisíacas y su clima tropical, pero en él también podemos encontrar pueblos llenos de magia y encanto, así como monumentos tradicionales.

Playas y jungla

Okinawa está formado por nada menos que cuarenta y nueve islas habitadas, y otras ciento once sin habitar. El archipiélago se encuentra entre Japón y Taiwan y está perfectamente comunicado con las principales ciudades de Japón. Esto, junto con su clima y sus paisajes, ha convertido a Okinawa en uno de los destinos turísticos más apreciados por japoneses y extranjeros. Si bien las playas son el principal atractivo de Okinawa, también hay opciones para los más aventureros: por ejemplo, visitar la enorme y deshabitada isla de Iriomote, totalmente cubierta de densas junglas.

La aldea de Taketomi

El Archipiélago de Okinawa
Estas islas fueron el lugar donde floreció el Reino de Ryukyu, pero hace ya muchos años que se destruyeron la mayor parte de sus monumentos. Eso sí, quedan todavía magníficos restos como el Castillo de Shuri, que se encuentra en Naha (isla de Okinawa). Su puerta aparece en la foto que encabeza el post. Al sur de las Islas Yaeyama hay otro vestigio del pasado en un impresionante estado de conservación: la pequeña aldea de Taketomi, donde tiene lugar la escena rural que podemos ver en esta foto. Taketomi solo tiene unos 300 habitantes pero recibe muchísimas visitas por el pueblo Ryukyu que conserva. Y por último, sabed que en Okinawa se encuentra uno de los acuarios más grandes del mundo…