Dublín, una ciudad rodeada de naturaleza
Dublín es una ciudad con muchos atractivos no sólo por sus lugares históricos, sino también por su cultura, sus hermosos y característicos paisajes y sobre todo por su cerveza. El Parque de St. Stephen’s Green tiene uno de los jardines más importantes de la ciudad con una puerta en forma de arco, a través de la cual se accede a una de las calles más conocidas de la ciudad, Grafton Street.

La escultura de Molly Malone es otro de los símbolos más característicos de la ciudad, normalmente muy frecuentada por turistas. Esta estatua debe su nombre a una popular canción que se ha convertido en el himno no oficial de la ciudad. Cuenta la historia de de una hermosa pescadera del mismo nombre que murió a causa de una fiebre en plena calle.

Dublín, una ciudad rodeada de naturaleza
Otro popular edificio de Dublín es el Castillo de Malahide, una de las mayores atracciones del turismo irlandés, y cuyo vestíbulo es el ejemplo perfecto de la arquitectura Normanda. Tu visita a la capital irlandesa debe incluir un paseo por la Catedral de Dublín y la Catedral de San Patrick, donde podrás descansar en su parque y disfrutar de un aperitivo antes de continuar el camino.

La Catedral se conserva en perfectas condiciones a pesar de ser uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Conserva una cripta medieval que se extiende por debajo de la Catedral. Aunque la característica más llamativa de este Catedral es la conservación de un gato y de una rata momificados y que fueron atrapados en el Órgano de la Catedral en 1860.

Dublín, una ciudad rodeada de naturaleza
Y para los amantes de la cerveza la Factoría Guinness es un sueño hecho realidad. Una visita recomendado también para cualquier turista en general. La factoría no es la clásica fábrica de cerveza, ya que se ha habilitado unas instalaciones especiales con museo e historia en un mirador desde el que se puede ver toda la ciudad mientras se disfruta de una deliciosa y auténtica cerveza irlandesa.