Córcega, la isla sublime
Las islas del Mediterráneo ofrecen mil y una posibilidades para las vacaciones y los viajes. Los que vivimos en la Península Ibérica somos especialmente privilegiados en este sentido, ya que podemos visitar todos estos paraísos viajando en ferry o en avión, a buen precio y en pocas horas. Córcega es sin duda un destino maravilloso para visitar: una isla que enamora a cualquier viajero y que los griegos apodaron como “la sublime” con toda justeza.

En Córcega nació Napoleón Bonaparte, y la isla se ha ganado a pulso el calificativo de “destino perfecto” gracias a su interpretación del turismo ecológico, sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Córcega se encuentra en el Mar Mediterráneo y pertenece a Francia, a pesar de que muchos de sus habitantes no estén totalmente de acuerdo… Se encuentra a 200 kilómetros de la Costa Azul Francesa, donde la denominan “Isla de la Belleza”. Por lo general, los vuelos aterrizan en la capital Ajaccio (ciudad natal de Napoleón); desde allí, lo mejor es alquilar un coche y lanzarnos a la aventura, a recorrer las carreteras secundarias de la isla y disfrutar de su campiña, sus espectaculares costas y la hospitalidad corsa.

Córcega, la isla sublime
La propia Ajaccio es una belleza, situada en un golfo abierto al mar y con varias playas de todo tipo. Desde esta ciudad y hacia el sur podemos encontrar las Islas Sanguinarias o Sanguinaires, cuyas increíbles puestas de sol se han hecho famosas en todo el mundo por la impresionante forma en la que los colores del Astro Rey se funden con el mar. El mejor lugar para divisarlas es Capo di Feno. Desde Ajaccion podremos acudir también a visitar la Corse du Sud y sus Calanques de Piana (enormes rocas graníticas rojas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), el pintoresco pueblo de Girolata y la reserva natural de Scandola. En el cabo norte, la ruta de Macinaggio (sobre estas líneas) a Barcaggio es imprescindible: hay que hacerla a pie para disfrutar de toda su belleza con ritmo pausado.