Cabo de Palos: bucear en barcos hundidos
El Cabo de Palos, situado en la costa murciana y mundialmente conocido por ser el punto de partida del que zarparon las carabelas de Cristóbal Colón rumbo a las Américas, es un lugar de referencia para amantes del submarinismo de España y otros países. Esto es así porque los fondos que rodean al Cabo pertenecen a una impresionante reserva marina de fama mundial: la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas.

Además de unas aguas limpias y tranquilas, a una temperatura excelente; y de una proliferación de vida difícil de encontrar en otros fondos marinos de nuestras costas, esta reserva marina acoge algo que los fanáticos de las profundidades oceánicas adoran: algunos de los pecios (barcos hundidos) más impresionantes que se puedan visitar.

Los tres más conocidos son el SS Stanfield, el “Naranjito” y el Sirio. El primero es un enorme vapor de la II Guerra Mundial que fue hundido por un submarino alemán. Se encuentra a una profundidad de unos 50 metros, por lo que sólo está al alcance de buceadores experimentados y con la titulación requerida. Sin embargo, contemplar el enorme barco según se desciende entre el silencio, viendo su silueta gigantesca aparecer entre la oscuridad, es una experiencia que no tiene precio…

El “Naranjito” era en realidad un barco mercante de nombre Isla Gomera, cuya carga estaba formada por naranjas (de ahí su apodo). La inmersión en el Naranjito es más sencilla que la del SS Stanfield, al encontrarse el barco a unos 23 metros de profundidad y posado sobre un fondo de arena. La enorme variedad de fauna marina que lo puebla es uno más de sus atractivos. Además, otra de las inmersiones posibles en el Cabo de Palos es la del Carbonero, un vapor de nombre Tordisa que se halla sobre fondo de arena, a unos 48 metros de profundidad.

Foto: El “Naranjito”. Club de buceo Mundo Activo Sub de La Manga.