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Al abrigo de las verdes montañas nos encontramos con un paisaje de extraordinaria belleza: la Santa Cueva de Covadonga. Un lugar de culto con una historia controvertida, al que viajamos hoy en Diario Rural.

Este singular santuario se oculta en una cueva que está emplazada en pleno corazón de la naturaleza asturiana. Un lugar rodeado de misterio y de sobrecogedora belleza paisajística que queremos compartir hoy contigo. ¿Nos acompañas?

Una historia apasionante

El santuario sorprende por su curiosa ubicación, en una gruta natural en el Monte Auseva, en el concejo de Cangas de Onís. El origen de la cueva es incierto, pero, según cuentan, todo ocurrió durante la Batalla de Covadonga.

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Al parecer, el primer monarca del reino de Asturias, don Pelayo, cuando perseguía a un malhechor que se había refugiado en esta gruta, se topó con un ermitaño que rendía culto a la Virgen María. Entonces, el ermitaño rogó a Pelayo que perdonara al malhechor, ya que había solicitado la protección de la Virgen.

Sin embargo, la opinión de los historiadores es diferente. Según ellos, lo más probable es que Don Pelayo y un grupo de cristianos se refugiaran en la cueva de los musulmanes. En su intento por escapar, habrían dejado alguna imagen de la Virgen que permanecería en la cueva tras la batalla de Covadonga.

Arquitectura y naturaleza

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Sin ninguna duda, la Santa Cueva de Covadonga es un lugar mágico que despierta el interés y la curiosidad de los viajeros, tanto por la arquitectura del santuario como por su extraordinaria ubicación. Nadie esperaría encontrar un edificio religioso en un lugar así: emplazado en una cueva al abrigo de las montañas y sobre un acantilado. Aquí, la arquitectura se funde con el paisaje regalando a los viajeros un paisaje sorprendente.

Un remanso de paz y belleza natural que es una visita obligada.