Positano, color en la costa de Italia

La fotografía que acompaña a estas líneas habla por sí sola de la enorme belleza de Positano, un pequeño enclave costero italiano que con sus casas de colores cayendo en vertiginoso desnivel sobre el mar, se ha ganado el ser conocido como uno de los pueblos más bellos de Italia.
Positano se encuentra en la costa amalfitana, muy cerca de Nápoles y en plena península de Sorrento. Al estar situado en pleno acantilado, sus calles son más bien “callejuelas” y en muchos casos se convierten en escalinatasm que se entrecruzan entre las casas llenas de vivos colores.
Para llegar a Positano es imprescindible recorrer una escarpada carretera que discurre por la costa y cuyas increíbles vistas sobre el Golfo de Nápoles harán que tengamos que detener el coche una y otra vez. En el pueblo, las vistas sobre el mar son siempre maravillosas, siendo quizás las más espectaculares las que se obtienen desde la zona de Fornillo, con sus altos acantilados que se alzan sobre el azul verdoso del mar. En Positano, dada la particular orografía del terreno sobre el que se alza el pueblo, lo normal es pasarse el rato subiendo y bajando escaleras; de hecho, para acceder a la playa de Fornillo tendremos que descender cuatrocientos peldaños.
El trayecto que va de Positano a Amalfi, en el otro extremo de la bahía, es espectacular. Bajo la carretera, los acantilados están poblados de grutas; en algunas de ellas se han encontrado restos de épocas prehistóricas. Precisamente, la experiencia de nadar y cenar en una de las cuevas al anochecer es quizás algo que ningún viajero debería perderse. El precio incluye el trayecto desde el puerto hasta el restaurante, que suele ser una típica trattoria italiana. Antes de la cena, se impone un chapuzón en las azules aguas del mar…





