Porta Portese, el Rastro de Roma
Roma, la Ciudad Eterna, no solo está llena de magníficos monumentos y obras artísticas que admirar. Los paseos y recorridos por una de las urbes más célebres del planeta llevan los pasos del viajero a lugares que se alejan un poco de la antigüedad y la historia, pero que nos proporcionan la oportunidad de disfrutar del auténtico latido de la ciudad.

Por ejemplo, los domingos por la mañana merece la pena reservar unas horas para dar una vuelta por el Mercado de Porta Portese, un mercado callejero del estilo del Rastro madrileño, de enorme tamaño y donde es posible encontrar absolutamente de todo (doy fe de ello).

El Mercado de Porta Portese se encuentra justamente al lado de la Pirámide de Cayo Cestio, un curioso monumento funerario de la época romana. Para llegar, la parada de metro Coliseo permite coger el autobús número 3 justo al lado, que nos dejará junto al mercado. El tranvía número 8 también llega hasta Viale Trastévere, que se encuentra justo en uno de los extremos. El Mercado ocupa prácticamente todo el barrio, siendo uno de los mercadillos callejeros más grandes del mundo.

Porta Portese, el Rastro de Roma
Una de las cosas que más llaman la atención del mercado son las terrazas que hay a uno de sus lados. Son bares y restaurantes ubicados en los bajos de las casas que flanquean la calle donde se ponen los puestos, y donde es un placer tomarse una fría birra mientras contemplamos las evoluciones de compradores y vendedores. A partir de las 8 de la mañana comienza la actividad y los curiosos podrán empezar a comprar (y regatear) todo tipo de cosas: desde ropa nueva y de segunda mano (hay verdaderos chollos en cazadoras de piel, si se sabe buscar), hasta cachivaches, antigüedades auténticas, muebles, libros, objetos de culto religioso… Y además, tan divertido como comprar o curiosear es contemplar a los transeúntes; quizás podamos ver a una monja examinando ropa interior o a un hare krishna mirando camisetas de fútbol. En Porta Portese todo es posible…