Medina de Túnez
Túnez es otro de esos destinos habituales entre los viajeros que quieren escapar de la rutina diaria y perderse en un entorno y en una cultura tan exótica como fascinante. Una de las propuestas más importantes del país es la pintura, un arte muy presente y donde las obras más antiguas se mezclan con las propuestas más modernas y actuales.

Si planeas una visita a este misterioso y desconocido país hay un rincón de su geografía que no puedes dejar de visitar, y es la medina de Túnez, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, basta acercarse a este maravilloso lugar para descubrir por qué. Medina de Túnez es el centro de la ciudad, donde encontramos un grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos, cuyos asombrosos colores y olores ofrecen al viajero un maravilloso espectáculo para la vista y para los cinco sentidos.

Medina de Túnez
Esta parte de la capital del país alberga unos setecientos monumentos tales como palacios, mausoleos, madrazas y fuentes, todas estas construcciones de asombrosa riqueza artística e histórica. Un buen ejemplo del arte tunecino es la Mezquita Zitouna que es la principal de la Medina de Túnez, que además alberga el santuario más antiguo y más grande de la ciudad. Esta construcción también es conocida porque en ella se encuentra una de las primeras y más grandes universidades de la historia del Islam.

La mezquita abarca una superficie de unos 5.000 m² y está dotada de nueve entradas, además posee 160 columnas antiguas y auténticas que fueron traídas de la antigua ciudad de Cartago. El ejemplo perfecto de la arquitectura más característica de Túnez, que demuestra la importancia del arte, la historia y la arquitectura de este país, con una oferta de ocio que seducirá a los amantes de la cultura en sus diferentes formas de expresión.