Machu Picchu, arqueología del Imperio Inca
Machu Picchu es el nombre que recibe un antiguo poblado de piedra construido a mediados del siglo XV en el rocoso terreno que une las montañas de Machu Picchu y Huayna Picchu en la zona de los Andes Centrales de Perú. Gracias a su situación, escondida entre montañas, la ciudad se ha conservado perfectamente durante el paso de los siglos.

Se trata de una auténtica obra maestra de la arquitectura y de la ingeniería, herencia de los antiguos habitantes de la zona, un poblado andino inca. Su diseño combinado con la belleza paisajística del entorno además del misterio que desprende el lugar convierten las ruinas en un regalo para la vista.

Machu Picchu, arqueología del Imperio Inca
Declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1983, recibe la denominación de Santuario histórico de Machu Picchu gracias a su conjunto tanto cultural como ecológico. Una de las cosas que más sorprenden a los turistas es la diversidad de la zona donde se pueden apreciar diferentes áreas arqueológicas. La primera de esas es Hannan en el sector más alto de la ciudadela, donde se encuentran los edificios sagrados como el Mausoleo, el Palacio Real, la Cripta o el Torreón. Debajo de esta zona se encuentra una estancia enterrada que podría haber sido el mausoleo donde descansa la momia de Pachacutec.

Otro punto de gran interés es la plaza rodeada de edificios sagrados como el Templo de las Tres Ventanas y el Templo Mayor y junto a éste la Casa del Sacerdote. Aquí también puedes visitar una piedra sagrada llamada Intihuatana.

Machu Picchu, arqueología del Imperio Inca
Las viviendas se sitúan en la parte más baja del antiguo poblado y se conocen como Urin. En esta zona está la construcción más grande de todas y se cree además que estaba destinada a las labores de las mujeres artesanas y a los ritos religiosos.

En cuanto a la zona agrícola, Machu Picchu ofrece unas increíbles vistas de las terrazas agrícolas que demuestra el sofisticado sistema de cultivo del Imperio Inca. La zona estaba construida para que las cosechas no se vieran afectadas por la alta cantidad de lluvias que recoge la zona a lo largo del año.