La Torre de Belém en Lisboa
A pesar de no ser una de las ciudades más habituales a la hora de planificar unas buenas vacaciones, Lisboa esconde numerosos secretos y monumentos de gran interés turístico que dejarán sin palabras a más de un viajero curioso. Éste es el caso de la Torre de Belém, uno de los ejemplos más característicos de la arquitectura manuelina, que es el nombre que recibe el estilo típicamente portugués, desarrollado durante el reinado de Manuel I de Portugal (1495-1521).

Un detalle muy curioso es la influencia islámica y oriental de la arquitectura manuelina, que está fielmente representada en esta magnífica construcción, y que además supone el fin de la tradición medieval, dando lugar a uno de los primeros baluartes para artillería en Portugal. Otro de los aspectos más interesantes de la torre es su majestuosa decoración exterior que está adornada con cuerdas esculpidas en piedra, galerías abiertas, torres de vigilancia y elementos naturalistas. Todos estos detalles arquitectónicos contrastan con una decoración interior protagonizada por su estilo gótico.

La Torre de Belém en Lisboa
Otro aspecto que se suma al gran interés que despierta el monumento, entre los turistas procedentes de todos los rincones del mundo, es espléndida ubicación sobre la desembocadura del Tajo, al suroeste de la ciudad. Así que no te olvides de guardar tu cámara de fotos en la maleta, porque acercarse a este rincón de Lisboa y no capturar ninguna instantánea es un auténtico delito.

Y aprovechando que estás en Lisboa, también puedes callejear por los diferentes rincones, avenidas y plazas de la ciudad y enamorarte con el estilo de vida y las costumbres más típicas del territorio. Una ciudad que hará las delicias de los aficionados a la cultura y al arte más antiguo, además de los símbolos más representativos de este inolvidable país.