El Hotel California en Todos Santos
Hace unos días hablábamos en Destinolandia sobre el hotel más siniestro de América, que resultó ser aquél en el cual Stephen King se alojó, y que inspiró su inquietante y famosa novela El Resplandor. Sin embargo, es posible que muchos no estuviesen de acuerdo con esa denominación, sobre todo si tenemos en cuenta la existencia del hotel que aparece sobre estas líneas en la localidad de Todos Santos (México).

Su nombre, Hotel California, traerá a la mente de prácticamente todos los lectores la famosísima y oscura canción que el grupo norteamericano The Eagles hizo inmortal en el año 1977.

El Hotel California es hoy día un destino turístico, que se beneficia de la fama de la mítica canción para vender recuerdos y camisetas a mitómanos y viajeros ávidos de leyendas. Este hotel en principio un establecimiento parecido a un bazar que su fundador, Antonio Wong (conocido en el pueblo de Todos Santos como “El Chino Tabasco”), abrió con el nombre de “La Popular”. Además de vender cosas como sábanas, gasolina, herramientas e incluso refresco, el propietario amplió el negocio ubicando una pensión en el piso superior, a la que puso el nombre de Hotel California.

Hoy día, el establecimiento lo gestiona un propietario estadounidense y participar en un tour guiado cuesta cinco dólares. Pero, ¿qué tiene que ver este hotel con el de la canción? Hay quien dice que nada, mientras que otros aseguran que fue el lugar que la inspiró. Al parecer, antes de que The Eagles compusieran la tonada el hotel ya tenía su propia leyenda de fantasmas; según los habitantes del pueblo, un espectro femenino invitaba a beber a los clientes que se alojaban en las habitaciones.

Sin embargo, los componentes del grupo The Eagles siempre negaron haberse alojado en el hotel, y no dejaron de declarar que su canción era una metáfora que hablaba sobre las drogas. Según ellos, el Hotel California de la letra era tan solo un trasunto del mundo de la alucinación tóxica. De todas formas, seguro que un escalofrío recorrerá la espalda del viajero al traspasar la entrada del establecimiento, esperando que venga una mujer, encienda una vela y le muestre el camino…