El barril de vino más grande del mundo

El castillo que veis sobre estas líneas es sin duda uno de los más bonitos e históricos de Europa. A su arquitectura espectacular se le une su entorno natural. Se encuentra en Heidelberg, una preciosa y acogedora ciudad alemana que cuenta además con una universidad para el estudio del idioma español. Entre los muchos tesoros que guarda el magnífico Castillo de Heidelberg se encuentra una auténtica rareza que a muchos viajeros sin duda les intrigará: el barril de vino más grande del mundo.
Con una capacidad de nada menos que 220.000 litros, este barril data del siglo XVIII pero antes que él hubo dos más que fueron destruidos. Su enorme tamaño hizo que incluso se llegara a construir una pista de baile sobre él, y cualquier viajero que tenga la suerte de ir a Heidelberg no debe dejar de visitarlo.

Para ir al Castillo, lo mejor es acudir a la oficina de turismo de Heidelber g y adquirir un billete que incluye el viaje en funicular desde la estación de Kornmarkt. El billete incluye la visita al Castillo y, por supuesto, la bajada a las bodegas para contemplar el enorme tonel. Cuenta la historia que para fabricarlo hicieron falta ciento treinta robles, y también que en la II Guerra Mundial, los soldados franceses lo abrieron a hachazos para acceder al líquido tesoro de su interior. Aunque se llevaron un chasco, porque estaba vacío…
Si visitáis esta bodega, seguramente el guía os contará la historia del “cuidador del barril”. En tiempos este cargo fue ocupado por un bufón apodado Perkeo, cuyo nombre viene de que, al parecer, cuando se le preguntaba por qué no se bebía todo el vino del barril, él respondía: “¿Per ché no?”. Es decir, ¿por qué no? En italiano. Al final, esas palabras se convirtieron en Perkeo. La leyenda cuenta también el bufón murió el primer día que bebió agua… En lugar de vino.





