
Está en Moscú, la ciudad europea con los edificios más altos. Y es que a los moscovitas les encantan los rascacielos, por lo que se están procurando un skyline de vértigo, que no tendrá nada que enviar a ciudades como Londres o Nueva York.
Un buen ejemplo de ello es la torre Mercury City, que está ya prácticamente terminada, y que alcanza los 338 metros de altura, lo que le ha valido el título de edificio europeo más alto, superando a la torre londinense Shard (310 metros), obra del arquitecto Renzo Piano.















